viernes, 31 de agosto de 2012
La Fuerza(II): ¿Qué efectos conseguimos de su entrenamiento?
Lo primero que tenemos que decir es que para obtener resultados debemos planificar un entrenamiento a medio plazo. Serán entre 12 y 24 las semanas necesarias para obtener unas mejoras significativas.
Otra idea que hay que dejar clara es el falso mito que dice que un mayor volumen es igual a mayor fuerza.
Con el entrenamiento de fuerza reforzaremos tanto a los tendones como a los ligamentos. Es, por lo tanto una herramienta útil para prevenir lesiones(evitamos desequilibrios) y para rehabilitación.
Otro punto muy interesante es el que nos señala que gracias al entrenamiento de la fuerza podremos mitigar la pérdida de tono muscular. Por esto es importante trabajar la fuerza(una gran olvidada) con la tercera edad, además de ser un baluarte fundamental para todos aquellos que inician o retoman la actividad física. Pero es que también es un trabajo que implica un incremento en la densidad ósea, siendo fundamental para, tanto prevenir como mitigar los efectos de la osteoporosis. Como podéis ver, el entrenamiento de fuerza debe estar presente en las programaciones de actividad física para personas de la tercera edad, muchas veces limitadas a estiramientos o actividad aeróbica suave.
Otro punto, en el que en algún otro articulo hablaremos con más detalle, es el que relaciona directamente el trabajo de fuerza con la pérdida de peso. Cuando ganamos masa muscular, nuestro índice metabólico basal -las calorías que quema nuestro cuerpo con las funciones básicas- aumenta. Trabajando fuerza, conseguimos quemar calorías incluso cuando estamos descansando.
También, gracias al trabajo de fuerza, encontraremos alteraciones interesantes en nuestro organismo, tales como:
- Mejora la tolerancia a la glucosa(especialmente interesante para diabéticos)
- Reduciremos la tensión arterial(para estos casos es recomendable trabajar con intensidades y cargas bajas)
- Aumento de los niveles de testosterona y hormona de crecimiento. Así, el músculo crece.
Casi un articulo a parte deberíamos dedicar a la complejidad que conlleva el entrenamiento de fuerza y su repercusión en las fibras musculares
Con el trabajo de fuerza podremos conseguir:
HIPERPLASIA: Podemos aumentar el número de fibras( el problema es que no podemos crear más fibras, lo que podemos crear son su ramificaciones, llamadas "hijas").
HIPERTROFIA: Aumento del tamaño de las fibras musculares
TRANSFORMAR EL TIPO DE FIBRAS : Sobre el papel, esto es posible. En la realidad es improbable. Con una explicación "ultrabreve" diremos que hay dos tipos de fibras(rojas/blancas o rápidas/lentas)siendo de características diferentes y cada persona, debido a sus circunstancias(como la raza) tiene más de un tipo o de otro. En teoría, es posible, con el trabajo de fuerza, modificar tus fibras blancas en rojas....pero sólo en teoría.
Con el trabajo de fuerza también podemos obtener beneficios a la hora de conseguir adaptaciones bioquímicas. Nuestro cuerpo se acostumbra a optimizar mejor las fuentes de energía(la fosfocreatina o el glucógeno, por ejemplo)
También mencionar la posibilidad de conseguir modificar la arquitectura muscular. Es lo que se llama "penación" Estamos hablando a niveles exagerados de entrenamiento, donde podemos desplazar los orígenes e inserciones de los músculos para conseguir que se trabaje en un ángulo diferente.
Como podemos ver, hay muchos efectos, la mayoría de ellos saludables, del entrenamiento de la fuerza. Quiero desterrar, sobretodo, ese erróneo concepto de que el entrenamiento de fuerza es innecesario para perder peso y que sólo está reservado para culturistas. El entrenamiento de fuerza es necesario para todos los grupos de edad.
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